Especialidades de la ortopedia: artroscopia de rodilla
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Debido a la gran cantidad de estructuras que conforman la espalda y sobre todo las extremidades del ser humano, las especialidades de la ortopedia son variadas en métodos, técnicas, herramientas y naturaleza, pues cada uno de los elementos que conforman la espalda, los brazos y las piernas son diferentes. En ocasiones incluso varias estructuras cercanas entre sí son muy diferentes, al igual que lo son los padecimientos y condiciones, así como sus respectivos tratamientos.

La rodilla, a pesar de lo que muchos podrían creer, es una parte del cuerpo sumamente compleja, en la que confluyen huesos, músculos, ligamentos y tendones, y juntos forman una estructura fundamental para el movimiento correcto, normal y natural de las personas, por lo que el más mínimo daño a cualquiera de las estructuras que la conforman puede afectar considerablemente el andar de la persona.

Desafortunadamente, los accidentes, las caídas, los golpes o incluso un movimiento común pueden producir un daño o lesión en esta área. Por fortuna, gracias a la tecnología y el avance médico, en la actualidad se cuenta con un procedimiento llamado artroscopia que puede ser realizado en la rodilla para la reparación y tratamiento de lesiones en esta estructura.

Por supuesto, para llevar a cabo un procedimiento quirúrgico de este tipo se requiere un especialista en ortopedia certificado y perfectamente capacitado, pues el nivel de precisión requerido es complejo, ya que el proceso consiste en introducir una diminuta cámara en la rodilla a través de unas pequeñas incisiones para observar dentro de la estructura y poder así reparar o eliminar el problema.

  • Procedimiento.

Para llevar a cabo una artroscopia de rodilla el procedimiento general incluye varios pasos. Ya en el quirófano y con el paciente preparado es necesario aplicar anestesia, para lo cual hay diferentes opciones: anestesia local (directamente en la rodilla), anestesia raquídea (en la columna vertebral), anestesia general (se duerme al paciente) o bloqueo del nervio femoral (en la ingle, acompañada de poca anestesia general).

Una vez anestesiado el paciente, el especialista procede a realizar dos o tres incisiones muy pequeñas alrededor de la rodilla y a través de estos cortes se bombea solución salina al interior con el objetivo de que la rodilla se infle. Una vez realizado este proceso, se introduce un tubo muy delgado por una de las incisiones, el cual contiene la cámara, que es de alta definición, en uno de sus extremos, la cual está conectada a un monitor que permite al cirujano ver el interior de la rodilla.

Dependiendo del tipo de lesión, condición o padecimiento, el médico utiliza varios instrumentos quirúrgicos, también de pequeño tamaño, y a través de las incisiones lleva a cabo la reconstrucción, reparación o eliminación del inconveniente.

Cuando el proceso de reconstrucción de rodilla o la eliminación del problema ha terminado, la solución salina es drenada y las pequeñas incisiones son suturadas y cubiertas con un apósito. Es común que el cirujano tome algunas fotografías del procedimiento para mostrarlas al paciente y que este pueda observar el estado previo y posterior a la artroscopia para así poder comprobar el resultado.

Este procedimiento tiene una duración de entre 30 y 60 minutos, dependiendo de la condición a tratar, el tiempo de recuperación es de 1 a 3 semanas (dependiendo el caso) y no requiere hospitalización, de hecho un par de horas después de la cirugía, el paciente puede retirarse a su casa (con la ayuda de algún acompañante).

  • Casos en que se realiza una artroscopia.

Las lesiones que puede evaluar, diagnosticar y tratar un especialista en ortopedia son variadas y no en cualquier caso se lleva a cabo una artroscopia. Qué tratamiento o procedimiento quirúrgico se debe utilizar depende de la gravedad y el tipo de lesión o condición que se trate.

Entre los padecimiento de rodilla para los que este tipo de intervención se recomienda están la ruptura de meniscos, ruptura, desgarro o daño del ligamento cruzado anterior o ligamento cruzado posterior, inflamación o daño de la membrana sinovial (articulación), ruptura o daño del ligamento colateral, desviación de la rótula, presencia de quistes, presencia de defectos en el cartílago e incluso algunas fracturas muy particulares de los huesos de la rodilla.

Dependiendo del caso, el procedimiento puede consistir en una reparación, reconstrucción, injerto, extirpación, remoción o recolocación de las estructuras de la rodilla.

  • Riesgos.

Como sucede con cualquier cirugía, la artroscopia tiene algunos riesgos implícitos, pero menores, que es necesario el paciente conozca antes de someterse a la operación.

Los riesgos principales son tener una reacción alérgica a la anestesia o a alguno de los medicamentos recetados, tener un leve sangrado interno en la articulación de la rodilla, que se forme algún coágulo de sangre en el área y el riesgo de infección en las pequeñas incisiones. Cualquiera que sea el caso, con un buen tratamiento oportuno se puede tratar y remediar.

En casos extremos es posible que haya daño a alguna estructura de la zona como cartílago, algún menisco o ligamento, un vaso sanguíneo o un nervio, pero las probabilidades son mínimas y estos problemas aparecen por lo general, por algún error humano, mas no por la cirugía en sí.

  • Preoperatorio.

A diferencia de otros procedimientos quirúrgicos en los que no es necesaria una preparación previa del paciente, con excepción de un par de consideraciones un par de días antes, para la artroscopia sí es posible solicitar algunas precauciones y una preparación particular en algunos casos.

Es posible que el médico solicite en primer lugar al paciente que deje de consumir algunos medicamentos un par de semanas antes de la operación, sobre todo anticoagulantes o sustancias que dificultan la coagulación (aspirinas, ibuprofeno y naproxeno, por ejemplo). De igual forma es probable que se recete algún medicamento particular.

Asimismo, es necesario que el paciente deje de consumir alcohol y fumar un par de semanas antes del procedimiento y es importante que informe cualquier enfermedad presente, desde una pequeña gripe hasta un padecimiento grave. El paciente no debe consumir bebidas o alimentos por lo menos 6 horas antes de la intervención, debe tomar los medicamentos en tiempo y forma (con muy poca agua o sin ella) y seguir cualquier otra indicación adicional que el médico indique.

  • Postoperatorio.

La recuperación de este procedimiento es sumamente rápida, dependiendo del tipo de lesión o padecimiento, a diferencia de otro tipo de cirugías que también emplea la ortopedia. De cualquier forma, siempre hay una serie de recomendaciones a seguir para favorecer el proceso de recuperación.

Una vez en casa, el paciente debe mantener la pierna en posición recta y elevada los primeros días, colocar hielo sobre la rodilla, mantener limpias y secas las incisiones para evitar alguna infección, cambiar el vendaje conforme a las indicaciones médicas, bañarse solo cuando el médico lo indique, utilizar las muletas o el apoyo indicado, tomar los medicamentos recetados, realizar los ejercicios recomendados y acudir a las revisiones para verificar el proceso de cicatrización y recuperación.

El médico es el único indicado para determinar cuándo el paciente puede comenzar a realizar sus actividades cotidianas de nuevo como conducir, caminar sin ayuda, realizar actividades físicas o deportivas y en general regresar a una vida normal.

Con excepción de las lesiones en ligamentos, este tipo de procedimiento permite a la persona regresar a sus actividades normales en alrededor de 6 semanas, siempre y cuando no se presenten complicaciones y el paciente haya seguido las indicaciones médicas de manera precisa.

La tecnología y la ciencia médica han avanzado de manera impresionante a lo largo de la historia y en la actualidad ofrecen alternativas de tratamiento que resultan sumamente efectivas, prácticas y hasta cómodas. Desde luego, la capacidad médica y dedicación de los profesionales de cada área son fundamentales para que estas herramientas modernas sean efectivas, por lo que ante cualquier padecimiento es indispensable acudir a clínicas con médicos bien preparados.

Tratándose de una artroscopia o cualquier otro procedimiento ortopédico, los mejores médicos especialistas, los mejores cirujanos, el mejor equipo y los tratamientos más modernos y efectivos se encuentran en la mejor clínica especializada en rehabilitación física y ortopedia: Abilita.

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