traumatologia-abilitaLa traumatología se encarga de atender todas las posibles dolencias que puedan involucrar al aparato locomotor, ya sea que tengan su origen en algún tipo de accidente o de lesión ocasionada por el mal uso de nuestras articulaciones durante la vida diaria. Sin embargo, hace ya bastante tiempo que esta disciplina enlaza sus terapias o tratamientos con otras formas de atención médica que permiten una recuperación mucho más integral entre la población afectada con estos males. Quisiéramos definir algunos asuntos relacionados con esta disciplina médica para que usted conozca de manera concreta qué es lo que tratan estos especialistas y cuando es un buen momento de buscar la atención de esta especialidad.

La atención a las lesiones locomotoras se viene practicando desde los orígenes de la práctica médica. Hipócrates y Galeno ya referenciaban algunas prácticas y técnicas que eran usadas para la atención de fracturas. Recordemos que los griegos le daban una gran importancia al cuerpo, por lo que desarrollaron una serie de procedimientos para mantenerlo siempre en buen funcionamiento, tanto en sus procesos externos como internos. No es raro que la atención de dolencias locomotoras haya sido una de sus preocupaciones y áreas de investigación. Galeno realizó grandes avances en la descripción de la anatomía humana, tanto de los huesos como la interacción de los músculos con el sistema nervioso. Posteriormente, usando como base estos conocimientos, en Persia se desarrollaron los primeros yesos, que mediante la inmovilización buscaban curar los huesos lastimados de sus combatientes. Pero no fue hasta los albores del siglo XVIII que es estableció el primer centro dedicado exclusivamente al tratamiento traumatológico y ortopédico. Este centro fue fundado en Suiza por Yamid Manssur, quien también desarrollo una técnica innovadora para tratar los muñones que resultaban en las operaciones de mutilación de articulaciones. También realizó avances importantes en el tratamiento de lesiones y deformaciones en la población en general, enfocándose en las presentadas por los infantes. Es a partir de este momento que la traumatología no sólo dedicara atender los problemas causados por lesiones externas sino a investigar, corregir y atender padecimientos que aparecen en etapas concretas del desarrollo humano, como lo son la infancia y la vejez. Pero… ¿Por qué justo atender estas dos etapas? Sucede que en la infancia los huesos y músculos están en pleno desarrollo por lo que tienen que estar frecuentemente vigilados para verificar que no se esté produciendo ningún tipo de deformación, que tanto el sistema óseo y muscular estén recibiendo los nutrientes que necesitan para un buen crecimiento y que los cambios presentados en el cuerpo del paciente sean los normales durante la etapa de transformación y de acoplamiento de las estructuras óseas que se encuentran en la etapa de desarrollo. En cuanto a los ancianos, también atraviesan una etapa frágil pero justo por lo contrario. El cuerpo ya no procesa las sustancias químicas como cuando lo hacía en años anteriores, por lo que se tienen que administrar tratamientos químicos o terapias que puedan mantener las articulaciones en activo y funcionando.

Es por eso que el instrumental dedicado al tratamiento en el esta área puede tener funciones variadas, debido a la versatilidad de los diseños con los que fueron estructurados. Una férula puede servir para inmovilizar una articulación que sufrió de algún tipo de tracción, llegando a comprometer los ligamentos o tendones, pero también pueden servir para aminorar los síntomas agudos del túnel carpiano o para corregir algún tipo de deformación leve a causa de la edad avanzada de algún paciente. También se hace uso de vendas elásticas que al ejercer cierta presión —la necesaria para no lastimar la zona afectada— se puede inmovilizar alguna articulación con tendones o ligamentos comprometidos.

En el caso de que la lesión necesite de tratamientos mucho más invasivos, por ejemplo: una fractura expuesta, habrá que hacer uso de ciertos elementos y herramientas que nos recordaran más al mantenimiento de una estructura metálica que a la curación del cuerpo humano. Estamos hablando de los tornillos, placas, clavos intramedulares, agujas, injertos óseos, segmentos de metal para inmovilizar, entre otros. Estas herramientas generalmente van incrustadas en la parte interna del hueso, pero sólo se aplican cuando el yeso ya no es una opción para su recuperación o cuando se está tratando con fracturas expuestas. Estos dispositivos están fabricados con un metal  especialmente desarrollado con sustancias biográficas que permiten una mejor asimilación con los tejidos internos. Recordemos que el metal regular cuenta con características que pueden ser dañinas para el cuerpo, pero el metal fabricado para esta técnica de recuperación —conocida como osteosíntesis— pueden entrar en los tejidos sin ningún problema. Aunque siempre hay un pequeño riesgo de que el cuerpo rechace las piezas injertadas, se pueda cambiar por otra que se ajuste mejor a los sistemas internos del cuerpo. Además, la investigación y desarrollo de estos materiales siguen su curso pues siempre se está buscando un diseño que sea mucho más efectivo para los fines con los que se está aplicando. Después del tratamiento traumatológico vendrán algunas sesiones de ortopedia que permitirán una recuperación total del movimiento de las articulaciones comprometidas en cualesquiera que sean las afecciones presentadas por los pacientes. Es por eso que estas dos disciplinas siempre van de la mano, pues una siempre complemente a la otra, sin ninguna de esos dos etapas se puede considerar que el tratamiento está incompleto y el paciente sufre la posibilidad ya no sólo de recaer sino de empeorar su padecimiento. Es por eso que en Abilita hemos desarrollado una clínica que hace uso de estas dos disciplinas, y para su comodidad en un mismo establecimiento. Lo invitamos a conocer nuestras instalaciones, contamos con personal altamente calificado para atenderlo personalmente.

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