LESIONES EN DANZA PARTE I
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En nuestro día a día nos encontramos expuestos a situaciones y condiciones que nos pueden llevar a sufrir algún tipo de lesión en nuestro sistema musculoesquelético. Las más comunes son los esguinces, fracturas y contusiones que afectan nuestra movilidad y, dependiendo de su gravedad, podrían requerir de reposo prolongado, intervención quirúrgica y de una rehabilitación intensiva para su recuperación. Para para recibir la atención necesaria en estos casos tendremos que acudir con un traumatólogo.

Si bien, cualquier persona está expuesta a sufrir una lesión, es cierto que algunos factores nos pueden volver más vulnerables, incluidos padecimientos genéticos o adquiridos, enfermedades crónico-degenerativas y el tipo de actividades que desempeñamos cotidianamente. Uno de los grupos que con mayor frecuencia presenta lesiones es el de los bailarines, quienes por las características de su profesión, someten a su cuerpo a movimientos repetitivos, sobreesfuerzos y sobrecargas que pueden desencadenar diferentes lesiones. Un traumatólogo es el encargado del estudio de las lesiones que se presentan en el aparato locomotor y a través del tiempo los especialistas en esta rama de la medicina han identificado las causas de las lesiones más frecuentes en bailarines y han determinado diferentes métodos para su tratamiento y rehabilitación.

En esta entrada hablaremos sobre las lesiones más comunes que se presentan en quienes practican danza clásica y en la segunda parte daremos algunos consejos para prevenirlas.

En danza clásica los miembros inferiores son los que presentan lesiones con mayor frecuencia, siendo los tobillos, los pies, los muslos, la cadera y las rodillas los más afectados. Estas lesiones suelen producirse por sobrecarga, lo que quiere decir que se generan por una repetición prolongada de movimientos.

El problema principal con este tipo de lesiones es que pasan desapercibidas y que están relacionadas con las características de la técnica dancística, por lo que muchas personas suelen no darle importancia a las molestias que presentan porque piensan que son normales y producto del entrenamiento o bien, porque temen tener que suspender su proceso de entrenamiento, lo que ocasionará un retraso en el avance del aprendizaje y perfeccionamiento de la técnica. También se pueden presentar lesiones por traumatismo aunque con menor frecuencia, por una ejecución incorrecta de la técnica y por realizar sobreesfuerzos sin considerar las capacidades y limitaciones individuales de cada bailarín.

Es tarea del traumatólogo determinar un diagnóstico exacto y un tratamiento que permita al bailarín no sólo recuperarse de la lesión, sino también que la parte del cuerpo afectada pueda mantener las aptitudes necesarias para la práctica de la danza. Para el tratamiento de las lesiones de danza se busca siempre aplicar métodos conservadores, es decir, los que evitan la intervención quirúrgica y  otros tratamientos agresivos, pero como los conservadores incluyen el guardar reposo o disminuir el trabajo muchos bailarines deciden continuar con su entrenamiento regular y por tanto, su lesión tarda más tiempo en recuperarse, se agrava o desencadena otros problemas como lesiones crónicas. Para evitar mayores daños es necesario que los médicos establezcan un programa de entrenamiento que permita al bailarín recuperarse y mantenerse en óptimas condiciones para que pueda reintegrarse cuanto antes a su rutina regular. En caso de que los métodos conservadores no sean efectivos la intervención quirúrgica puede resultar necesaria aunque siempre se buscan alternativas para evitar esta acción debido a las consecuencias que puede tener.

Los esguinces de tobillo son el tipo de lesión más común y por lo regular se produce por la inversión de pie, ocasionada por debilidad, falta de control o por practicar en superficies inapropiadas. Los esguinces causan dolor e inmovilidad y su tratamiento y rehabilitación varían dependiendo del grado del esguince. Las medidas inmediatas para tratar este tipo de lesión es la aplicación de hielo, la elevación del tobillo, la compresión con un vendaje y el reposo para posteriormente recibir indicaciones de un fisioterapeuta que podría recomendar además de ultrasonoterapia, masajes, y movilizaciones activas y pasivas para la reeducación muscular y para estimular la propiocepción del pie y tobillo.

Otra lesión muy común es la tendinitis de Aquiles, mucho más frecuente en bailarines con hiperextensión y se producen por trabajar con una sobrecarga de peso hacia atrás. La tendinitis se caracteriza por la inflamación del tendón y se trata con la aplicación de agentes fríos, con la ultrasonoterapia y con ejercicios para el fortalecimiento de los tendones. La tendinitis y la tenosinovitis en el dedo gordo también se suele presentar con frecuencia y es posible identificarla por dolor al realizar los relevés, para su tratamiento el fisioterapeuta puede utilizar ultrasonoterapia, baños farádicos y ejercicios de fortalecimiento muscular.

La periostitis es una lesión bastante común pues se ocasiona por una rotación excesiva del pie, ya que la enseñanza de la técnica clásica pide una rotación de 180º aunque muchas veces la rotación de las caderas no permite esto y entonces se compensa con una sobre rotación de los pies que generará dolor en la tibia, principalmente al terminar el entrenamiento y puede producir la fractura de ésta.

En los muslos se presentan frecuentemente desgarros, contracturas musculares y fibrosis, ocasionados por sobreestiramiento, fatiga muscular y una mala recuperación tras una lesión, respectivamente. Para su tratamiento se utiliza ultrasonoterapia, termoterapia y aplicación de agentes fríos, así como reposo y masajes de estiramiento. Un programa de rehabilitación de este tipo de lesiones incluye el fortalecimiento muscular antes de retomar los entrenamientos.

En cuanto a los pies se refiere, las callosidades, la fascitis plantar y el hallux valgus son los que se presentan más frecuentemente. Las callosidades son fáciles de tratar y pueden evitarse si se usa la talla de zapatillas adecuada, mientras que la fascitis se presenta como una inflamación en la zona media de la planta del pie ocasionada por sobreestiramiento o sobrecarga, lo que puede producir dolor y se trata con el fortalecimiento de los pies. Por su parte, el hallux valgus, conocido comúnmente como juanete se trata con un anillo corrector, aunque por las características del calzado utilizado en danza y el trabajo en puntas su aparición es casi inevitable.

En las rodillas, la tendinitis y condropatía rotulianas son los más comunes. La primera se suele producir por un desequilibrio muscular, por la sobrerotación de los pies y el peso excesivamente colocado para atrás, así como falta de elasticidad en el tendón de Aquiles y debilidad en los pies. La condropatía también es provocada por un desequilibrio muscular y es más frecuente en  quienes presentan hiperextensión en las rodillas.

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