Una de las principales preocupaciones de los pacientes que son sometidos a cirugías o tratamientos para eliminar una condición o padecimiento musculoesquelético o después de sufrir una lesión, es la rehabilitación física, pues normalmente este tipo de problemas afectan la movilidad y la fuerza de la cadera, espalda o de la extremidad afectada, y en la sociedad actual, la movilidad es una cualidad fundamental para el desarrollo prácticamente en cualquier campo.

Por fortuna, las clínicas especializadas en ortopedia y recuperación integral de las capacidades físicas, entre las que destaca Abilita, cuentan con programas diseñados para favorecer la recuperación de los pacientes y con especialistas en el área que se encargan de ejecutar y llevar a cabo dichos programas de la manera más adecuada para la pronta y correcta reintegración del paciente a sus actividades cotidianas.

Un adecuado programa de recuperación de las capacidades físicas de la rodilla, el hombro, el tobillo, la cadera, la espalda o cualquier otra estructura, incluye principalmente una etapa inicial, una etapa intermedia y una etapa final o avanzada de ejercicios y actividades que se deben realizar regularmente, por lo general en el hogar o en la clínica, los cuales tienen como finalidad la recuperación completa del movimiento, la resistencia, la flexibilidad y la funcionalidad de la estructura que fue tratada.

Para tener una visión más clara del tipo de ejercicios y actividades a realizar por el paciente, Abilita a continuación ofrece una pequeña guía de los ejercicios más recomendados por los ortopedistas y terapeutas para favorecer la recuperación y alcanzar lo más pronto posible la movilidad y funcionalidad ideal de las estructuras que sufrieron alguna lesión, padecimiento o condición.

  • Etapa inicial:

En la primera etapa del proceso de recuperación es necesario realizar ejercicios simples que no requieren un gran esfuerzo y que sirven principalmente para comenzar a realizar movimiento y que los huesos, ligamentos, músculos, cartílagos y terminales nerviosas, la estructura en general, no permanezca rígida y comience a acostumbrarse al movimiento y a adaptarse a sus actividades y funciones normales.

La rehabilitación física en esta etapa, por lo tanto, consiste en la contracción de músculos, tendones y ligamentos de la zona o estructura que ha sido intervenida o tratada. Para esto se deben realizar ejercicios que impliquen ligeras flexiones y estiramiento de la extremidad o el movimiento ligero del tronco y extremidades cuando se trata de la cadera o la espalda, además de pequeñas contracciones.

Un ejercicio muy común para cualquier estructura es recostarse en cualquier superficie suave pero firme, con las rodillas o codos ligeramente flexionados y entonces contraer (hacer un poco de fuerza) los músculos de la zona en recuperación (muslo, brazo, espalda o cadera, según sea el caso) y mantener unos segundos esta contracción.

Otro ejercicio muy común es recostarse boca abajo y estirarse por completo, entonces, dependiendo de la zona afectada, el asistente o terapeuta ejerce una ligera presión sobre la pierna, brazo o espalda, dependiendo el caso, para mantener unos segundos los elementos de la estructura lo más estirados posibles para así recuperar su flexibilidad y resistencia.

En el caso de las extremidades, los ejercicios más frecuentes implican el estiramiento y flexión constantes y alternados de las piernas o brazos para que estos comiencen a realizar su función natural. Cuando ya se ha avanzado un poco, es común agregar peso en los tobillos o manos para incrementar el nivel de esfuerzo y promover la resistencia de la extremidad. También se recomienda realizar el mismo procedimiento, pero sin flexionar el codo o la rodilla, es decir, levantar brazos y piernas lo más posible, despacio, sin flexionar la articulación y también se puede agregar peso.

  • Etapa intermedia:

Durante esta etapa los ejercicios son más complicados e implican mayor esfuerzo y movimientos mucho más complejos, pues la prioridad es ganar todavía más fuerza, flexibilidad y resistencia para que el paciente pueda posteriormente realizar las actividades cotidianas que solía hacer antes de la intervención.

La mayoría de los ejercicios que se deben llevar a cabo en esta etapa de la rehabilitación física implican la aplicación de fuerza, movimientos un poco más rápidos, sigue habiendo flexión, estiramiento y contracción, pero por tiempo más prolongado y en ángulos más pronunciados.

La variedad de ejercicios que el ortopedista asigna al paciente para su realización es amplia, pero prácticamente todos implican la flexión y el estiramiento constante de las extremidades o el movimiento, mantener la postura erguida de la espalda y cadera y realizar los movimientos en esta posición, pero ya en ángulos de más de 45° y hasta los 90° y con pesos sobre las extremidades, de manera que el esfuerzo sea mayor y por lo tanto el fortalecimiento de huesos, músculos y elementos estabilizadores y nerviosos también.

  • Etapa final o avanzada:

Durante esta etapa la prioridad es recuperar la potencia y precisión de los movimientos, además de incrementar más la fuerza, flexibilidad y resistencia de la estructura, de ser posible, por lo que los ejercicios en esta etapa son mucho más demandantes, complejos e incluso se pueden utilizar aparatos de ejercicio para su realización.

Algunos de los ejercicios, por ejemplo, implican pararse en una sola pierna (la operada) y mantener el equilibrio estando de puntillas unos cuantos segundos, sin esforzarse demasiado. También se puede utilizar un cajón o escalón para subir y bajar de manera alternada cada pierna, tanto adelante y atrás como de manera lateral; la altura del escalón o la cantidad de escalones aumenta conforme se progresa. Estos dos ejercicios se recomiendan, por supuesto, en caso de lesiones en piernas o cadera.

Para brazos, piernas, espalda y cadera se recomiendan ejercicios contra la pared, ya sea de flexión y estiramiento de extremidades contra la pared o movimientos de tronco y cadera. Se pueden utilizar algunos elementos o aparatos de ejercicio con este tipo de movimientos para que se realicen de mejor manera.

En esta etapa incluso se recomienda caminar distancias cortas, al igual que el uso de una bicicleta estacionaria y otros aparatos de ejercicio para comenzar a realizar movimientos que requieren mayor esfuerzo, precisión y más cotidianos, y que la reintegración de la persona a sus actividades normales se pueda completar.

En todas las etapas hay ejercicios mucho más específicos que se asignan dependiendo del tipo de lesión del que se está recuperando el paciente. De igual forma, en cada etapa se recomienda descansar después de cada ejercicio y al finalizar la rutina colocar hielo en la zona, aplicar presión mediante un vendaje elástico y mantener relajada la extremidad o el cuerpo, según corresponda.

Es un proceso complicado el de la rehabilitación física después de una operación, y para que este sea rápido y exitoso es fundamental que la cirugía sea realizada de la mejor manera y que el ortopedista asigne un plan de trabajo adecuado para la recuperación, para lo cual es siempre recomendable acudir con los mejores especialistas.

Es por esto que la recomendación es siempre acudir a Abilita, la mejor clínica de ortopedia, pues es una clínica con las mejores instalaciones, los mejores especialistas y la mejor atención, por lo que la pronta y completa recuperación y reintegración del paciente está prácticamente garantizada.

Posts recientes