DEFORMACIONES EN LOS PIES, UNA DE LAS PRINCIPALES RAZONES DE CONSULTA DE NIÑOS EN ORTOPEDIA DEFORMACIONES EN LOS PIES, UNA DE LAS PRINCIPALES RAZONES DE CONSULTA DE NIÑOS EN ORTOPEDIA – Abilita
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En publicaciones anteriores en este blog hemos hablado del campo de acción de los especialistas en ortopedia. Como recordarás esta rama de la medicina se encarga del estudio y tratamiento de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético a través de técnicas especiales que incluyen el uso de ortesis, que son aparatos ortopédicos especiales, de intervenciones quirúrgicas y de ejercicios físicos. Los ortopedistas suelen trabajar de la mano con otros profesionales médicos para ofrecer un tratamiento integral a los pacientes que atienden. El tipo de población que hace uso de los servicios ortopédicos es diversa tanto en edad como en estado de salud general, pues esta rama de la medicina no trata únicamente problemas relacionados con padecimientos subyacentes que ocasionan problemas en el sistema musculoesquelético, sino también lesiones surgidas a raíz de traumatismos. Por tanto, hablar de todos los padecimientos que puede tratar un ortopedista nos tomaría mucho tiempo, pero en esta ocasión nos enfocaremos en una de las razones más recurrentes de las visitas a un ortopedista: las deformaciones en los pies de la población infantil.

Un ortopedista se encarga de corregir y evitar deformaciones y traumas y puede tratar a cualquier paciente que lo requiera. Sin embargo, existen especialidades en ortopedia pediátrica y son estos profesionales los mejores calificados para la atención de pacientes infantiles. En esta población lo más común es que se presenten fracturas en extremidades superiores e inferiores pero resulta mucho más frecuente que visiten a un especialista en ortopedia por deformidades en los pies que pueden afectar su marcha. Para comenzar a hablar de este tema es importante que distingamos la diferencia entre deformidad y malformación. Por un lado, las deformidades se presentan durante el período fetal y causan alteraciones en el crecimiento de estructuras ya formadas, es decir, cuando los huesos y los músculos ya están presentes en el feto. Por otra parte, las malformaciones se dan durante el período embrionario, es decir, cuando aún no se alcanza el nivel de desarrollo de formación de huesos y músculos, ocasionando alteraciones anatómicas. Esta distinción es fundamental para llegar a un diagnóstico preciso que permita establecer un buen tratamiento para los pies de los niños y de esta manera evitar complicaciones a futuro que pueden disminuir notablemente su calidad de vida. Ahora bien, ya definido lo que es una deformación, tema al que nos enfocaremos en esta ocasión, es necesario distinguir que existen de dos tipos: congénitas y adquiridas. Ambas pueden afectar el tejido blando del pie o una o varias articulaciones, los que provoca problemas de marcha y posturales. Para el diagnóstico y tratamientos oportunos es de suma importancia que los padres revisen desde temprana edad la manera en que va creciendo el pie de sus hijos, y en caso de que detecten cualquier anomalía acudan de inmediato con un especialista.

Para brindar una guía que permita la identificación de estas deformidades a continuación describimos las características generales de cada una de ellas:

Pie equino. En este tipo de pie la punta se encuentra apuntando hacia abajo, en lo que se conoce como flexión plantar. Esta posición hace que el niño camine sobre sus puntas. Esta deformación puede asociarse con otras que describiremos más adelante por lo que el diagnóstico recibido puede ser de pie equino, pie equino-varo o pie equino-valgo.

Pie valgo. El pie valgo se distingue por la orientación de la planta del pie hacia afuera, en particular en el área del talón. Esta deformidad es ocasionada por la posición que tiene el feto en el útero, por la compresión del feto a raíz de una musculatura de abdomen potente de la madre o bien, por un útero pequeño. Este tipo de pie se corrige sin muchas complicaciones, pues en la mayoría de los casos sólo es necesario manipularlo para el desarrollo de tono a nivel muscular. Sin embargo en otros casos la presencia de esta deformación puede estar vinculada con alteraciones neuromusculares o posturales e incluso con la luxación de articulaciones, para los que es necesario un tratamiento quirúrgico.

Pie varo. Se caracteriza por la posición invertida del talón apuntando hacia adentro. Por lo regular un niño con pie varo también tendrá pie cavo o equino. Su tratamiento depende de otras deformaciones con las que se encuentre asociado y con el origen de las mismas. En casos en que sea resultado de mala postura puede bastar con realizar ejercicios de fortalecimiento para su corrección.

Pie talo. Es el pie llamado comúnmente plano y se trata de la causa más común de visita a un ortopedista. Este tipo de pie se caracteriza por la ausencia de arco y existen de diferentes tipos, ya sean rígidos, producto de alteraciones congénitas, los neurológicos, causados por espina bífida y parálisis cerebral, y los flexibles, que responden a tratamientos de modificaciones activas y pasivas, como el uso de un calzado especial y ejercicios para estimular el desarrollo de los músculos.

Pie cavo. Este tipo de pie se caracteriza por la presencia de un arco excesivamente marcado que va desde el talón hasta la punta de los dedos. El pie cavo tiene una elevación especialmente acentuada en el área de los metatarsos, dando como resultado los llamados dedos en garra. Este tipo de pie se presenta entre los ocho y los doce años de edad, pero a edades más tempranas puede diagnosticarse a través de la identificación del dedo pulgar en garra. Es de suma importancia tratar el pie cavo pues ocasiona malestares múltiples como dolores en la planta del pie, rigidez en los metatarsos y un exceso de tensión al caminar.

Pie aducto. Los niños con pie aducto tienen los metatarsos y dedos desviados hacia adentro. Para su tratamiento se emplean manipulaciones simples, el uso de calzado corrector, ejercicios físicos o en casos de mayor gravedad puede ser necesario la colocación de un yeso o un procedimiento quirúrgico.

Pie zambo. Este tipo de pie tiene las características del pie varo, el pie quino y el pie aducto en conjunto. Se distingue porque la planta del pie tiene una curvatura hacia adentro y hacia abajo. Para tratar el pie zambo se utilizan manipulaciones, se colocan yesos y se aplica cirugía en el tendón de Aquiles.

Para identificar las deformidades en los pies de la población infantil es importante que se conozcan las diferentes etapas de desarrollo de los niños, tema del que hablaremos en próximas publicaciones en este blog. Es importante que, debido a que muchas deformaciones son adquiridas por una pala postura, falta de fuerza o incluso por el uso de calzado inadecuado, durante la infancia los padres se encuentren al pendiente del estado de los pies de los niños, de la manera en que caminan, si tienen algún dolor, o bien, si hay un desgaste irregular en sus zapatos. En caso de que se detecte cualquier problema de inmediato se debe acudir con un especialista en ortopedia para recibir el tratamiento adecuado que permita la corrección de la deformación, ya sea a través de métodos conservadores o quirúrgicos, según sea necesario en cada caso.

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